Embarazo con hipertensión

Se denomina hipertensión al aumento de la presión sanguínea. Esta tiene dos componentes, por ejemplo, 110/80.

Un aumento de la cifra menor, la presión diastólica, es motivo de preocupación para los médicos, ya que corresponde a la medida del bombeo cardíaco en reposo.

Si padece hipertensión, es recomendable que la mujer consulte a su médico antes de quedarse embarazada.

Posiblemente se le indique un cambio de fármacos y se le haga un seguimiento de su estado renal.

Con una atención correcta, no hay ninguna razón que impida tener un embarazo y un parto normales, aunque puede que la mujer ingrese antes de tiempo en el hospital. Si durante el embarazo desarrolla hipertensión, la atenderán en un centro de día, donde controlarán su presión.

Ahora bien, en algunos casos más severos se recomendará el ingreso.

A veces, será necesario avanzar el parto, mediante cesárea, a causa de la presión de la sangre materna en el bebé.

Un aumento de la presión arterial al final del embarazo puede ser síntoma de pre-eclampsia, una afección muy seria.

Datos importantes del embarazo

Entre las semanas 18 y 20 se comienza la percepción de los movimiento fetales.

En la semana 38 de embarazo el médico podrá realizar un diagnóstico de estrechez pélvica.

En la semana 20 el corazón fetal tendrá un ritmo cardiaco de entre 110-160 ppm el cuál se percibirá a través de estetoscopio.

Cambios fisiológicos durante el embarazo

En la mujer embarazada ocurren una serie de cambios fisiológicos y anatómicos, principalmente.

La mujer embarazada se encuentra en un estado hipervolémico crónico, es decir el volumen de agua corporal total aumenta; esto por aumento de la sed y por retención de agua; esta mayor cantidad de agua ocasiona dilución de la sangre, lo que explicaría la anemia fisiológica o propia del embarazo.

Aumenta el gasto cardiaco, el volúmen urinario (por el estado hipervolémico antes descrito), la frecuencia respiratoria, la depuración de creatinina, entre otros.